De gimnasios, cuerpos y otros artilugios

Desde hace cuatro meses a mi hija se le ocurrió que debíamos inscribirnos en un gimnasio. Poco interesada, al inicio, le dije que mejor sería caminar por las noches alrededor del barrio o ir al parque a pasear al perro si quería hacer ejercicio. Sin embargo, ella siempre convencida de cultivar su cuerpo y su […]