Carta a mi esposo
Veinticuatro años. No es una cifra redonda, ni una cima desde la que mirar hacia atrás con triunfalismo. Es, más bien, una estación intermedia, como esas paradas de tren donde uno baja a estirar las piernas, a tomar aire, a mirar el rostro del otro y decir: “Todavía estamos aquí”. No sé si el matrimonio […]